Son el agua y el viento. El agua es el agente más relevante, ya que modela la superficie de forma distinta según proceda de las aguas de arroyada, torrentes, ríos, glaciares, o si se infiltra en el terreno, o si actúa sobre las costas por medio de las olas o corrientes marinas.
Se denomina modelado a la acción de los agentes geológicos externos sobre la superficie, dando lugar a la aparición de formas de relieve característico de una región. En un modelado aparecen formas de erosión, que se originan por la acción de los agentes externos y formas de acumulación formadas por la sedimentación de los materiales erosionados.
2.1. AGUAS DE ESCORRENTÍA, SALVAJE O DE ARROYADA
Son aquellas que circulan después de la lluvia o del deshielo, sin cauce fijo por las zonas de máxima pendiente. Constituyen una película de agua, que recorre la superficie del terreno hasta alcanzar el cauce de un río, o un torrente o hasta infiltrarse en el subsuelo.
Las aguas de escorrentía erosionan el terreno. La intensidad de la erosión depende de los siguientes factores:
La cantidad de agua que circula: Si circulan grandes cantidades de agua arrastran una gran cantidad de partículas.
La pendiente del terreno: La velocidad del agua es mayor cuanto mayor es la pendiente y, por tanto, mayor fuerza erosiva.
La naturaleza de las rocas: Algunas rocas se disgregan con más facilidad que otras por la acción de las aguas de escorrentía. Así las arcillas y los conglomerados son fácilmente erosionables.
La presencia o ausencia de vegetación: La vegetación retiene el agua, disminuyendo su velocidad y además la absorbe por las raíces. Los terrenos sin vegetación se erosionan fácilmente.
Los materiales que transportan las aguas de escorrentía se sedimentan al disminuir la pendiente y la fuerza del agua.
Cuando el agua desciende por las laderas después de las precipitaciones, pueden producir dos tipos de arroyadas:
Arroyada difusa: El agua de escorrentía desciende por una superficie lisa o cubierta de vegetación formando una delgada lámina sobre el terreno, disgregando y separando las partículas más finas. Este proceso de lavado se ve favorecido por intensas precipitaciones, ausencia de vegetación y la presencia de un suelo impermeable.
Arroyada en surcos: Ocurre cuando las precipitaciones son intensas y caen sobre superficies irregulares. La erosión y transporte de materiales origina surcos más o menos paralelos denominados cárcavas, de pocos centímetros de profundidad, que se van agrandando hasta originar surcos de varios metros de profundidad denominados barrancos. Las cárcavas y barrancos son frecuentes en rocas blandas como las arcillas.
En las zonas áridas, con escasa vegetación y lluvias torrenciales, se forman terrenos profusamente abarrancados y acarcavados que reciben el nombre de tierras malas o bad-land. En España se dan en el levante.
Cuando las aguas salvajes circulan por terrenos heterogéneos (conglomerados), de distinta composición, en los que alternan rocas duras y rocas blandas, las rocas duras protegen de la erosión a las rocas bandas situadas debajo de ellas. La erosión va avanzando hasta dar lugar a una columna con el bloque de roca dura en la parte superior, dando lugar a unas estructuras espectaculares llamadas chimeneas de hadas o pirámides de tierra.