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Demografía y gestión ambiental

Demografía
 

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TEMA 18. DEMOGRAFÍA Y GESTIÓN AMBIENTAL.


 

3.4. Evaluación del impacto ambiental (EIA)

- Las directrices europeas definen impacto ambiental como la diferen­cia entre el medio ambiente modificado por la intervención del ser huma­no y la situación del medio ambiente futuro tal y como habría evolu­cionado, normalmente, sin la modificación.
- El impacto puede ser negativo para el entorno natural y, a la vez, po­sitivo para la calidad de vida del ser humano. Es necesario llevar a cabo una evaluación de los impactos ambientales positivos y negativos de los distintos proyectos o acciones.
- La evaluación es un proceso administrativo en el que la admi­nistración ambiental competente podrá emitir un dictamen favorable o no del proyecto.
- Se entiende por evaluación del impac­to ambiental el conjunto de estudios y sistemas técnicos que permiten estimar los efectos que la ejecución de un determinado proyecto, obra o actividad causa sobre el medio ambiente.
Según la legislación española, existe una serie de proyectos que requie­ren una EIA de obligado cumplimiento:
1. Refinerías de petróleo bruto.
2. Centrales térmicas.
3. Centrales nucleares.
4. Instalaciones de almacenamiento o eliminación de residuos radiactivos.
5. Plantas siderúrgicas integrales.
6. Instalaciones de extracción, tratamiento o transformación de amianto o de productos derivados.
7. Instalaciones químicas integradas.
8. Construcción de autopistas, autovías, líneas de tren, aeropuer­tos, etc.
9. Puertos comerciales, puertos deportivos y vías navegables.
10. Instalaciones especializadas en la eliminación de residuos tóxi­cos o peligrosos.
11. Construcción de presas.
12. Primeras repoblaciones forestales cuando entrañen graves trans­formaciones ecológicas.

Metodología de la evaluación del impacto ambiental

La evaluación del impacto ambiental (EIA) es un proceso cuyo obje­tivo fundamental es facilitar la toma de decisiones respecto a algún pro­yecto que afecta al medio ambiente y, a su vez, a diversos colectivos. A partir de esta evaluación se emite la llamada declaración del impac­to ambiental (DIA), que es el dictamen final que permitirá o impedirá llevar a cabo dicho proyecto.
Una EIA debe identificar los elementos de riesgo de un proyecto para eliminarlos, corregirlos, minimizarlos o aconsejar la nulidad de la inter­vención sobre el medio. La evaluación de impactos debe tener en cuen­ta, básicamente, los siguientes puntos:
. El análisis en profundidad de todos los aspectos del proyecto, que será llevado a cabo por expertos.
. El estudio del medio que puede verse afectado por el proyecto, con­siderando todos sus componentes, tanto naturales como humanos.
. La identificación y predicción de las alteraciones o impactos ambien­tales que puede ocasionar el proyecto, la estimación de la probabi­lidad de que éstos ocurran y la proposición de alternativas viables.
. La valoración global de la incidencia del proyecto sobre todos los aspectos, tanto ambientales, como sociales, económicos, etc. que pue­den verse afectados, así como de la capacidad de asimilación de los impactos por parte del entorno. Esta valoración se refleja en un infor­me final que será estudiado por el organismo ambiental competente.

Las formas de llevar a efecto una EIA son:

a)  Matrices causa- efecto.

- La más conocida es la matriz de Leopold se trata de una tabla de doble entra­da donde se relacionan las acciones humanas, en las columnas, con fac­tores o indicadores de impacto situa­dos en las filas.
- Acciones (columnas): se consideran las acciones previas, las de la fase de construcción, explotación y abandono, cambios en el uso del territorio, destino de residuos, ruidos, olores…
- Factores (filas): se valoran los componentes de medio físico (calidad del aire, contaminación atmosférica, clima, suelo, geomorfología, hidrología), medio biológico (flora, fauna, paisaje) y medio socioeconómico (población, patrimonio histórico, productividad primaria)

- Es cuantitativa permite valorar los impactos de los distintos aspectos del proyecto. Cada impacto se valora mediante la magnitud (M) del posible impacto y la importancia (I) relativa del impac­to en el conjunto del proyecto. M e I se valoran en una escala del 1 a 10. Para la magnitud se añade el signo '+' si el impacto es beneficio­so y el signo '-' si es perjudicial.
En la parte superior de cada casilla se sitúa el valor de M, magnitud del impacto, con valo­res que van de -10 (impacto negativo) a +10 (impacto positivo). Y en la parte inferior de la casilla, los valores de la, importancia ambiental, que a su vez también puede tomar valores entre -10 y + 10.
Una vez se ha completado la matriz, se puede realizar una valoración comparando los resultados obtenidos en ambos grupos de valores.

b) Matrices acción/impacto.

Son matrices en las que las acciones se sitúan de la misma forma que en las de causa efecto. Sin embargo, en lugar de situar los factores, se colocan directamente los impactos producidos por éstos.
- La valoración suele ser cualitativa, por lo que resultan más fáciles de elaborar para los no expertos. Los impactos se señalan en las cuadrículas con los signos: si, + ,0.

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