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Recursos de la biosfera

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TEMA 15. RECURSOS DE LA BIOSFERA.


 

4. Los recursos de los ecosistemas marinos y costeros

4.1. Impactos de las zonas costeras


Los principales impactos en las zonas costeras son los siguientes:
- El exceso de urbanización y afluencia de turistas, que implican la ocupación masificada del suelo y la sobreexplo­tación del agua.
- Eutrofización y otras formas de contaminación.
- Generación de blanquizales (zonas claras desprovistas de especies vegetales, como la Posidonia, que se fijan en el fondo) debi­do a la pesca de arrastre.
- Bioinvasiones. Las más importantes son las originadas por la limpieza de las aguas utilizadas como lastre por los barcos cuando cir­culan libres de carga. Las más conocidas son:

El mejillón cebra (Dreissena polymorpha) que procede de Rusia. Su proliferación pone en peligro a otros depredado­res de zooplancton de interés pesquero. Además, es capaz de ascender por el curso de los ríos y proliferar en ellos (Rín, Elba, Ebro) o en lagos y embalses, por lo que puede llegar a taponar las cañerías de toma de agua de las ciuda­des o las conducciones de los trasvases.

El alga asesina (Caulerpa taxifolia). Originaria de China, Japón y Corea. Actualmente ya ha invadido las costas españolas, europeas, de EEUU y Argentina. Esta alga es capaz de multiplicarse con rapidez a partir de pequeños fragmentos de la misma, desencadenando plagas. Puede hacer desaparecer a la Posidonia y a las especies autócto­nas que sirven de sustento a las tortugas marinas, langostas y salmones.

Las mareas rojas. Originadas por la proliferación de un alga unicelular roja (Gymnodinium o Alexandrium) oportunistas, capaces de producir toxinas con las que envenenan a especies autóctonas, como peces u otras. Dicho veneno causa náuseas y fiebre a los humanos que se alimentan de especies intoxicadas. Además, es capaz de resistir en estado latente durante meses o años en los tanques de los navíos, para proliferar con rapidez cuando cuenta con luz y exceso de nutrientes, como en el caso de las aguas eutrofizadas.

4.2. Recursos pesqueros

Desde los años cincuenta la pesca se ha multiplicado por 5 gracias a técnicas como el radar, el sonar y los satélites que ayudan a que la pesca sea más eficaz. Los sistemas de pesca tradicionales han sido sustituidos por otros modernos, como
· Palangres. Están constituidos por un largo cordel de hasta varios kilómetros de longitud, del que cuel­gan otros más cortos y numerosos, terminados en anzuelo.
· Arrastre. Son unas redes en forma de saco que se arrastran por el fondo y la superficie con las que se pescan salmonetes, lenguados, rapes, pescadillas, pul­pos, gambas, etc.
· Enmalle. Se llaman así porque los peces quedan retenidos entre las mallas de la red. Las hay de dos tipos: fijas sobre el fondo marino y redes de deriva, que se desplazan en las corrientes. Pueden tener hasta 65 km de largo y se man­tienen cerca de la superficie con la ayuda de flotadores.

La sobreexplotación amenaza con el agotamiento de las reservas pues la pesca se realiza a ritmo superior a la tasa de renovación de las especies. Algunas pesquerías han desaparecido (Atlántico Norte, Mediterráneo) y algunos caladeros se han cerrado. Se ha respondido aumentando el esfuerzo pesquero (incremento del tamaño, número y tonelaje de los barcos) a la par que la pesca ha disminuido, siendo cada día más ineficiente.
En la Convención de las Naciones Unidas de 1982, 159 países firmaron la Ley del Mar en la que se estableció:

El derecho legal de cada país a gestionar su propia pesca y la de los extranjeros en su Zona de Exclusión Económica (ZEE), fijada a 200 millas de su costa.

Se fijaron las técnicas pesqueras permitidas, supri­miéndose las de arrastre.

Más allá de las 200 millas, se establecieron unas cuotas de pesca, que son los límites anuales que un determinado país puede pescar de una especie concreta.

Se fijaron una serie de vedas que impiden pescar durante los periodos de producción de las especies y paradas biológicas temporales con el fin de permitir la recuperación de las poblaciones afectadas.

4.3. La acuicultura


- Es la cría de especies acuáticas en cautividad.
- La acuicultura requiere espacio y puede causar otros daños ambienta­les, como la pérdida de la biodiversidad marina (si se pesca masivamente para utilizarlo como alimento de las especies criadas, o porque éstas sustituyen a las autóctonas), la contaminación de las aguas por residuos orgánicos, antibióticos y otros productos químicos, el empleo de energía o la deforestación, como en el caso de los manglares.
- Sin embargo, es un sistema altamente eficiente, que puede llegar a mantener a un tercio del mercado de pescado y marisco.

 


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